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Cuentos clásicos como la caperucita roja, los tres cerditos, blanca nieves, viajes de gulliver y los cuentos escritos y recopilados por los hermanos grimm. Lealos todos aqui.

Flautista de Hamelín

flautista de hamelin
Esta es la historia de los extraños acontecimientos ocurridos en una ciudad llamada Hamelín, hace mucho tiempo. Se cuenta que un fatídico día, los lugareños encontraron sus calles infestadas por un sin fin de roedores. La ciudad, muy desarrollada para su época, no sabía cómo poner fin a tan repentina plaga ni tampoco cuál era el origen del problema. Lo cierto es que muchos ratones se habían apoderado de sus calles, habían arrasado con los frutos de sus cosechas y con la comida almacenada en las despensas.

Todos los esfuerzos de los habitantes de Hamelín parecían ser en vano, puesto que por más que intentaban ahuyentar a los roedores, más parecían acudir estos en tropel, dispuestos a acabar con las reservas de la ciudad. La plaga estaba aniquilando todo a su paso, hasta tal punto que ante la cantidad de ratones llegados al lugar, los mismos gatos huían despavoridos.

Finalmente, los ciudadanos decidieron reunir el dinero para ofrecer una recompensa a aquella persona que fuera capaz de librarles del mal. Muchos se presentaron pero sin ningún resultado, hasta que apareció un tímido flautista extraño en aquellas tierras. El reservado forastero prometió librarles de los ratones en una sola noche, y hacerse así con el dinero prometido.

Advertido el Consejo de la ciudad, el flautista comenzó su marcha por las calles repletas de ratones. A lo largo del camino, iba entonando una dulce música con su flauta que parecía, de alguna manera, causar un efecto de atracción en los roedores. Estos, cautivados y ajenos, dejaban su saqueo para seguir la encantadora melodía mientras el flautista se iba alejando. El forastero y su diminuta compañía llegaron lo suficientemente lejos hasta cruzar un río, donde todos los ratones se ahogaron. Sigue leyendo

La Liebre Y La Tortuga

 

La Liebre Y La Tortuga

La Liebre Y La Tortuga


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Escuche el relato del cuento infantil, La Liebre y La Tortuga apretando “play”. Audio cuentos son magníficos para la hora de dormir de sus niños.

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La Liebre Y La Tortuga

Cierto día una liebre se burlaba de las cortas patas y de la lentitud al caminar de una tortuga. Pero ésta, riéndose, le replicó:

—Puede que seas veloz como el viento, pero yo te ganaría en una carrera.

Y la liebre, totalmente segura de que aquello era imposible, aceptó el reto, y propusieron a la zorra que señalara el camino y la meta.

Llegado el día de la carrera, arrancaron ambas al mismo tiempo. La tortuga nunca dejó de caminar y a su lento paso pero constante, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida. Cuando despertó, y corriendo lo más velozmente que pudo, vio cómo la tortuga había llegado a la meta y obtenido la victoria.

Con seguridad, constancia y paciencia, aunque a veces parezcamos lentos, obtendremos siempre el éxito.

La Bella Durmiente – Audio Cuento

La Bella Durmiente – Audio Cuento

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Introducción

La Bella Durmiente es un cuento de hadas popular europeo nacido de la tradición oral, las versiones más conocidas son las escritas por Charles Perrault en su libro “Cuentos de Mamá Ganso” publicado en 1697: “Belle au Bois Dormant” (La Bella Durmiente del Bosque) y la de los Hermanos Grimm: “Dornröschen” (Bella Durmiente).

Se ha señalado que en la Saga Volsunga ya se encuentra el germen de este relato, en el episodio en que Sigurd deja a Brunilda (Brynhild) prometiéndole regresar para casarse con ella.

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La Bella Durmiente

Hubo una vez un rey y una reina que deseaban mucho tener hijos. Después de un largo tiempo, la Reina dio a luz una niña. Era tanta su alegría que el Rey anunció una gran fiesta para el bautizo. Como madrinas de la pequeña Princesa invitaron a todas las hadas que hallaron en el reino, un total de siete.

El Rey preparó para cada hada, de regalo, un cofrecillo hecho en oro, rubíes y diamantes.

Las hadas en agradecimiento otorgaron a la pequeña princesa un don cada una.

  1. ¡Serás la más bella de todas las doncellas!
  2. ¡Tendrás la bondad de un ángel!
  3. ¡La gracia de una gacela!
  4. ¡Bailarás con toda perfección!
  5. ¡Cantarás como un ruiseñor!
  6. ¡Tocarás todos los instrumentos musicales de maravillas!

De pronto, una mujer entró en la sala. ¡Oh! ¡Era el hada malvada, perdida desde hacía tiempo!

- ¡Se han olvidado de mí! – dijo muy furiosa, y lanzó un hechizo contra la Princesa: – ¡ El día de tu cumpleaños número dieciséis te pincharás con una aguja y morirás!

La última de las hadas buenas, que aún no había dado su regalo, dijo con, voz dulce: – Majestades, vuestra hija se pinchará el dedo con una aguja, pero no morirá. Dormirá profundamente y pasados cien años un príncipe la despertará.

El rey, asustado, ordenó que se destruyeran todas las agujas del reino.

Pasaron así quince o dieciséis años sin que nada ocurriese… hasta que un día la Princesa, paseando por el gran castillo, descubrió una pequeña habitación. Allí el hada malvada, disfrazada de anciana, cosía con aguja e hilo… – ¡Nunca vi nada igual a esto! – exclamó la princesita tomando una de las agujas.

Entonces… ¡Se pinchó en el dedo, tal como había predicho el hada malvada! Al instante, la princesita cayó al suelo y quedó profundamente dormida.

El Rey, desconsolado, trasladó a la bella Princesa y la a acostó en su hermoso lecho de oro y plata. Enseguida, mandó llamar al hada buena que, al ver la gran tristeza de todos los habitantes del castillo, dijo al rey: – Majestad: para que nuestra Princesa no se encuentre sola en el sueño, dormirán todos, y no despertarán hasta que termine el largo sueño de ella.

Tras haber pronunciado estas palabras, todos en el castillo cayeron dormidos. A partir de aquel momento, un bosque mágico cubrió el castillo.

Y así pasaron cien años hasta que un apuesto príncipe, montado en su corcel, paso cerca del lugar. Entonces, como por ensalmo, el caballo se detuvo. Tan pronto como desmontó el Príncipe, el bosque impenetrable se abrió ante sus ojos y vio el castillo. El Príncipe, intrigado, entró en aquel lugar, donde todo el mundo parecía dormir.

Cuando llegó al magnífico lecho de oro y plata, la hermosa Princesa dormía. Asombrado por su belleza, se inclinó y posó suavemente sus labios sobre las rosadas mejillas de la hermosa joven.

¡La bella Princesa despertó; Y con ella también despertaron todos los habitantes del castillo!.

¡Todos comenzaron a bailar de alegría! Al día siguiente, los festejos terminaron con una gran boda que unió para siempre a la Princesa y el apuesto Príncipe enamorados.

Referencia

http://es.wikipedia.org/wiki/La_bella_durmiente