La Bruja De Guayama
Durante la edad media barbaros y árabes de Asia Menor, invadieron a Francia. Junto con ellos llegaron magos, brujos y hechiceros. Algunos de ellos se establecieron en la ciudad de Vignon. Para aquel entonces, la hechicera más famosa era Madam Yosuba, servidora de personajes reales de la época. Muchos ricos y terratenientes de los valles de Marbella acudían a ella para hacer brujerías a través de la superstición y el engaño. Dominando las grandes riquezas del Pirineo.
El corregidor de Vignon, disgustado por los abusos de esta hechicera envió unos gendarmes a la casa de la bruja para decirle que si continuaba con estos abusos la iba a enviar a la cárcel de Marbella.
Madam Yosuba al saber lo que le iba a pasar, transformó al corregidor en un cerdo salvaje y ella se hizo cargo del palacio. En el gobierno de la ciudad y se hizo llamar, duquesa De Flandes. Los ciudadanos disgustados por ésta actitud, agarraron a la bruja, la amarraron y la enviaron en un bergantín llamado “Tu Destino” a la cárcel de la isla del diablo en la Guayana francesa.
Estando en alta mar ella transformó a toda la tripulación en cerdos salvajes. El bergantín al no tener timonel ni personal que trabajasen en las velas quedó a la deriva y encalló en una isla del caribe. La bruja salió del velero y caminando por la playa se encontró con unos nativos que le dijeron que estaba en Guayama, ciudad de la isla de Borinquén.
Cuando la llevaron al pueblo le presentaron al alcalde Juan de Sunsudeguin. La bruja le dijo al alcalde que su navío había encallado y que ella era la duquesa de Flandes. El alcalde, creyendo que era un personaje importante de la realeza francesa la recibió con mucho aprecio y obsequió a la recién llegada una casa en el centro de la ciudad.
La bruja como era tan ambiciosa convirtió al alcalde en un pingüino. Al sentir tanto calor el pingüino, caminó hasta la playa y se fue nadando hacia un lugar más frio cerca del Polo Sur.
El Alcalde, durante su viaje, paso por una península de las costas del Brasil y se subió a unas rocas a descansar. Cuando vio que llegaban nadando un grupo de cerdos salvajes y se internaban en la selva. El último que venía tenía un sombrero de marinero y se acostó en la arena a descansar. El pingüino que estaba sobre unas rocas se bajó y caminó hacia el cerdo y le preguntó de dónde venía;
- Yo era capitán de un bergantín y la bruja de Flandes convirtió a toda la tripulación y a mí en cerdos salvajes – dijo el cerdo
- Yo era alcalde de Guayama y como le dije que yo no aceptaba sus actitudes, me convirtió en un pingüino. A mi ayudante lo convirtió en un Quimo y porque salió a mi favor al alguacil del pueblo lo convirtió en un Cangrejo. A todos los agricultores de Guayama les impuso impuestos que ellos no podían pagar y al ellos protestar los convertía en sapos. En las haciendas no se podía sembrar; plátanos, guineos, arroz y árboles frutales. Las tierras estaban llenos de sapos conchos – le dijo el alcalde pingüino.
- Creo que lo mejor que tú puedes hacer es pedir ayuda al rey de los pingüinos que está en las islas de las Malvinas. Yo no puedo acompañarte. Yo me quedo aquí. A donde tú vas hace mucho frio – le dijo el cerdo
Cuando llegó a las islas de las Malvinas El Cerdo Alcalde le explicó al rey de los pingüinos lo que le había pasado. Colao, rey de los pingüinos tuvo una idea;
- Fabriquemos un castillo de hielo y se lo llevamos hasta el caribe. Estará lleno de piedras preciosas. Cuando entre la bruja al castillo le cerramos la puerta y no podrá salir jamás – dijo Colao.
Todos sus súbditos aprobaron la idea y empezaron a fabricar un témpano de hielo. Tres meses más tarde terminaron el proyecto. De las profundidades del mar salió un gigantesco calamar. Ofreció al rey de los pingüinos, arrastrar con sus tentáculos el castillo. Llevando sirenas de ballet y delfines acróbatas. Para motivar a la bruja a entrar al castillo.
El rey de los pingüinos le envió un mensaje a la bruja que decía así;
- Su excelencia, Duquesa de Flandes, bienvenida a las islas del Caribe y a América.
En agradecimiento a su visita. Le estoy enviando un castillo de hielo. Fabricado por arquitectos del Polo Sur. Lleno de esmeraldas, zafiros, amatistas y perlas del mar de las Malvinas.
Es un obsequio de Cálao, rey de los pingüinos.
Al recibir el mensaje, la bruja esperaba ansiosa el obsequio. Se dirigió a la playa de Guayama y embarcó en una lancha remada por vampiros que remaron hasta la entrada principal del tempano de hielo. Ella subió al castillo de hielo y caminó sobre una alfombra roja hasta la entrada principal.
Al ver tanta riqueza en el interior se abalanzó a recoger las piedras preciosas. Mientras esto tanto los delfines iban cerrando el portón principal. Cuando la bruja se dio cuenta empezó a gritar pero nadie la escuchaba.
El calamar gigante arrastró al tempano donde estaba el castillo hacia el centro del mar Atlántico. A medida que se adentraba en el océano atlántico el castillo se iba derritiéndose y hundiéndose en las profundidades del mar. La bruja de ahogaba y perdía sus poderes hechizantes. El corregidor, el alcalde, la tripulación y todos los hechizados convertidos en cerdos se convertían a su estado normal.
Finalmente la bruja desapareció.
Los vampiros que remaban la lancha y que llevaron a la bruja hasta el castillo de hielo eran también brujos que se quedaron en Guayama. Desde entonces todas las noches lluviosas de Mayo se les ve volando por las playas de la ciudad. Esperando el regreso de la duquesa de Flandes.

