Gratitude

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gratitude cuento – ¿Mamá, porqué tienes a ese caballo comiendo en los mejores pastos, es viejo y está enfermo? ¿Por qué mamá? – preguntó Roberto, hijo de doña Juana.

Es verdad – contestó mamá Juanita – ese pasto podemos usarlo para alimentar vacas lecheras. Pero te explicaré por qué él está ahí –

Cuando tú y tus hermanos eran pequeños nosotros teníamos sola una yegua. Económicamente no estábamos bien. Nuestra yegua se enfermó y queríamos salvarla, pero fue imposible. Muriendo parió un débil potrillo azabache que nació con una letra G blanca en su frente. Yo sentí compasión por él y lo alimenté con un biberón grande con leche de cabra. Le di mucho amor.

A medida que crecía me seguía a todas partes. Cuando tenía 2 años, era un potro fuerte y grande. Se ponía frente a la carreta, como lo hacen los otros caballos para trabajar.

Hablé con tu padre y le dije;

– Parece que él está agradecido por haberle salvado la vida y como tiene una G en su frente lo llamaré –

Tu padre que es muy generoso, aceptó mi idea y desde entonces lo hemos llamado así.

Durante tus vacaciones visitabas a tus amigos montado en el. Gratitud observaba todos tus movimientos y te cuidaba. Tú lo querías mucho y siempre lo estabas abrazando.

Acuérdate que en el verano de 1962 fuiste al rio a bañarte con tus amigos. Él te esperaba paciente en la playa. De pronto aguas caudalosas te alejaron del lugar. No sabias nadar al verte en peligro empezaste a gritar y llamabas a gratitud; – ¡Gratitud! ¡Gratitud ¡ ¡gratitud! –

Al tu llamar a tu caballo y el al verte en peligro, el noble corcel se lanzó a las turbulentas aguas del rio y nado hasta que se acercó a ti. Tú lo abrasasteis de su cuello y el relinchando de alegría te saco del rio. Nuestro perrito Cutato, amigo de Gratitud, le lamia las patas en señal de agradecimiento.

Todos los parroquianos y tus amigos estaban asombrados. El pastor de la iglesia lo llamo héroe y todos los vecinos le obsequiaron un canasto de zanahorias. ¿Ya te olvidasteis de aquel momento?

Yo quiero hablarte Robertito, este animal era un trabajador incansable. Llevaba nuestros productos de la tierra jalando una carreta para venderlos en el mercado de la ciudad de Bonao. La carreta iba llena de guineos, plátanos, arrobas de arroz, yuca, batatas y otros productos más. Se sentía feliz al hacerlo. No descansaba. Se notaba en el rostro de Gratitud su deseo de ayudarnos, nunca protestó.

Cuando compramos unas hectáreas más de terrenos, al cultivarlas, el trabajo había aumentado tanto para el como para los obreros del campo.

Ya nosotros habíamos enriquecido y con las ganancias pudimos darles mejor educación a ustedes. Gratitud empezó a envejecer y se lastimo una pata. Aun así se acercaba a la carreta para trabajar. Solo Cutato su amigo fiel lo acompaña, siempre duerme a su lado. Yo vengo todos los días a curar sus heridas y le doy un beso en la frente. Cuando me voy veo sus ojos húmedos.

Trabajo 15 años consecutivos se merece el lugar donde está. Porque por el todos ustedes pudieron ir a la Universidad.

QUERIDOS NINOS:

Este cuento nos enseña varios valores; el trabajo, el amor, la amistad, la felicidad, el agradecimiento y compasión

image credits pixabay

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