A Doña Viviana Le Hablaron Las Rosas
Don Pascual es un campesino que cuidaba de rosales con rosas de color rojo carmesÃ, blanco y amarillo. VestÃa Don Pascual el clásico ropaje del cortador de caña en época de zafra; pantalón gris y camisa de color blanco. Llevaba sombrero de paja de ala ancha y machete al cinto. También echaba abono a los 3 cercanos árboles; el aguacatero, el mangó y la huanabana que daban frescura y adornaban el lugar amen de los frutos que de ellos recibÃa. Acompañaba a Don Pascual en esta tarea su perrito sato llamado Tarzan. Junto con los pajaritos y las mariposas que revoloteaban el solar.
Doña Viviana, dueña del jardÃn, mostraba admiración por Don Pascual y cuando salÃa de compras traà abono para que él lo usara y se lo daba con gran amor.
Un dÃa Doña Viviana se levantó temprano y por entre las cortinas de la ventana miró los rosales. Notó que ya no estaba el árbol de mangó, el aguacatero y el de guanábana. No estaban ni los pajaritos, ni las mariposas, el terreno estaba lleno de hojas y entre ellas estaba un nido desbaratado y huevitos partidos de un colibrà que con amor recogÃa pedazos del cascaron.
-         ¡Don Pascual, Don Pascual ¡ ¿Que pasó aquÃ? Porqué ya no están los árboles amigos de los Rosales – preguntó Doña Viviana
-         Señora, los cortaron para usar ese espacio y hacer un camino. –
-         Por lo menos dejaron los rosales y el rocÃo de la mañana mojaron sus hojas –
-         No Doña Viviana, no es el rocÃo son lagrimas de dolor que brotan de el corazón de los Rosales y bajan por entre las ramas y las espinas. Llegan hasta la tierra pidiendo explicación – dijo Don Pascual
Doña Viviana se puso triste y preguntó a don Pascual; – ¿Que podemos hacer? –
-         No creo que podamos hacer algo – dijo don Pascual y cabizbajo con su sombrero en la mano se alejó. Iba al lado de el también muy triste Tarzan
Todo ésto escucharon los rosales y le dijeron al colibrà que por ahi volaba.
-         ColibrÃ, colibrÃ: llama a Doña Viviana; dile que nosotros los rosales queremos hablar con ella.
El colibrà sorprendido, levanto vuelo y fue a casa de la señora.
-         ! Doña Viviana!,! Doña Viviana!- las rosas quieren hablar con usted.
Al ver el llamado de las plantas; salió corriendo y se paró frente a los rosales y ellos en coro le dijeron: – Señora porqué no habla con Don Roberto Hayes; director del jardÃn botánico el nos puede ayudar -
Doña Viviana fue al dÃa siguiente a ver a don Roberto. El escuchó su reclamo; – admiro que personas como usted amen las plantas del planeta – Don Roberto continua – Mañana llevaremos arboles pequeños de nuestro vivero y volveremos a sembrar cerca de los rosales.
Al dia siguiente se presentó personal del jardÃn Botánico y ambiental. Llegaron con picos y palas, traÃan arbolitos pequeños de aguacate, mangó, guanábana y hasta un flamboyán. Empezaron a cavar y a sembrar.
Don Pascual se puso alegre, dio gracias a Doña Viviana por su hermosa idea y ambos dieron gracias a Don Roberto. Una llovizna caÃa desde el cielo mojando a los recien llegados y nuevos vecinos sabiendo que estos arbolitos algún dÃa darán sombra y embellecerán el lugar.
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